Arroz dorado: ¿verdadera oportunidad para terminar con la malnutrición?

El arroz es uno de los alimentos más difundidos del mundo, constituyendo la base de la dieta alimentaria de países asiáticos y africanos. A ese cereal se le reconocen varias propiedades y, como ocurre con cualquier grano, también alguna deficiencia, en el caso específico que nos ocupa la insuficiencia radica en vitamina A.

deficiencia VAAl producirse una ingesta excesiva de arroz, el inconveniente que se experimenta por carencia de vitamina A, “retinol”, se expresa generalmente en problemas de visión. Para entender la magnitud del mismo, hay que detenerse a observar los informes de la Organización Mundial de la Salud, los que revelan que el 40% de los niños entre 6 meses y 5 años y, el 30% de chicos en edad escolar presentan síntomas de escasez de vitamina A, al igual que el 50% de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Además, provoca ceguera nocturna y puede relacionarse con tasas más altas de transmisión del VIH de la madre al hijo, así como con un mayor riesgo de mortalidad materna. Estadísticas que se dan fundamentalmente en los países más pobres, donde el arroz es el principal pábulo de subsistencia[1].

Mediante el trabajo de dos científicos europeos, el Dr. Ingo Potrykus, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich, y el Dr. Peter Beyer, de la Universidad de Friburgo, Alemania, se desarrollaron plantas de arroz que contienen dos genes del narciso y un gen bacteriano, los cuales realizan las cuatro etapas necesarias para la producción de beta-caroteno en el endosperma del grano de arroz. El endosperma es el tejido nutritivo que rodea el embrión de una semilla y constituye la mayor parte del grano de arroz que comemos. Las plantas resultantes parecen normales, excepto por el hecho de que, después de la molienda (para eliminar el salvado de color café), su grano es de color amarillo dorado a causa de la presencia de la pro-vitamina A.

En una medida muy controvertida, en mayo de 2000 los inventores del arroz dorado, a través de una pequeña compañía de gestión de licencias (Greenovation, Friburgo, Alemania), firmaron un acuerdo con Zeneca, la empresa de fito-ciencias y protección de los cultivos de AstraZeneca. Este acuerdo otorgó a Zeneca una licencia exclusiva para cobrar por el uso comercial de la tecnología del arroz dorado. A fines de 2000, se completó una fusión de la división agro-química de AstraZeneca y la empresa agro-química y de semilla de Norvartis, para formar la compañía Syngenta, que ahora tiene la licencia para el uso comercial del arroz dorado. También en este acuerdo se establece que Syngenta apoya el uso humanitario del arroz dorado, como pretendían los inventores, para los países en desarrollo. El acuerdo define el uso humanitario como la aplicación para individuos que reciben 10,000 dólares o menos ingresos por el arroz dorado. El acuerdo también corresponde a todas las aplicaciones posteriores de la tecnología a otras plantas de cultivo. Los inventores afirman que esta medida era esencial para asegurar un mayor desarrollo del arroz dorado y entregar oportunamente la tecnología a quienes más la necesitan.

Se estableció el Consejo Humanitario del Arroz Dorado para determinar que instituciones recibirían el arroz dorado y asegurar que se cumplirían todas las disposiciones concernientes al manejo y utilización de OGM. Actualmente, el Consejo Humanitario tiene dos instituciones colaboradoras en las Filipinas, cuatro en la India, dos en China, una en Vietman, una en Indonesia y una en África. En julio de 2002, el Consejo también había entablado conversaciones con dos instituciones de América Latina. Las instituciones serán responsables de evaluar la necesidad de arroz dorado, analizar y comparar los pros y los contras de otras medidas y establecer un marco para aplicar el arroz dorado más adecuado a las necesidades de las zonas que atienden las instituciones. Además, se realizarán evaluaciones de la biodisponibilidad (el grado en que la pro-vitamina A es fácilmente asequible para ser absorbida por el organismo), la equivalencia sustancial (que mide si un cultivo o alimento producido mediante la biotecnología tiene características nutricionales y relacionadas con la salud similares a un homólogo tradicional), la toxicología y la alergenicidad. Las instituciones también serán responsables de transferir las características a las líneas con mejor adaptación local mediante las prácticas tradicionales de fito-mejoramiento y técnicas de transformación directa, así como de asegurar que las variedades usadas serán importantes para los pobres y no simplemente variedades en boga para la clase media.

La cuestión principal se centra sobre el contenido en beta-caroteno. Las cifras de que se disponen muestran que el arroz dorado sólo presenta pequeñas cantidades de vitamina A o su precursora, la pro-vitamina A. Peor aún: cuando el arroz se cocina, la cantidad de pro-vitamina A se reduce a sólo un 50%. Hay tan poca vitamina A en este producto que un adulto debería comer 9kg de arroz cocido al día para llegar al aporte mínimo recomendado. Si somos más realistas, vemos que la fruta y la verdura tienen centenares de veces más vitamina A que el arroz dorado. El cilantro, la moringa  olifera y las hojas ce curri contiene casi 14000 mg/100g de beta-caroteno (precursor de la vitamina A), mientras que el arroz dorado presenta unos ridículos 30mg/100g. Incluso el arroz rojo no MG cultivado por los agricultores de Uttaranchal contiene más beta-caroteno. Además su absorción será baja porque dependerá de otros factores.

Aún así, Potrykus afirma que el Arroz Dorado debía de estar comercializándose desde el año 2002. En el resumen de una presentación hecha en la Academia Pontificia de las Ciencias en 2009, Potrykus dice que aunque “el arroz no va a llegar a los consumidores antes del año 2012…Si bien debía estar desarrollado en 2002, el retraso en el desarrollo de variedades transgénicas frente a las variedades tradicionales se debe a los requisitos de rutina, de reglamentación. Esta diferencia se traduce, en base a los cálculos realizados,  en una pérdida de 400.000 vidas”

Tales afirmaciones se basan en la premisa de que el   Arroz Dorado ha estado disponible desde 2002 y sólo ha sido bloqueado su cultivo por una excesiva regulación. Pero no se dice que no el Arroz Dorado no es una alternativa en la lucha contra la malnutrición, ya que dispone de muy pequeña cantidad de pro-vitamina A.

Las primeras variedades de Arroz Dorado contenían muy poca pro-vitamina A, insuficiente como para combatir su deficiencia. Este problema continuaba aún en 2005, cuando Syngenta, que participaba en el proyecto del Arroz Dorado, introdujo una nueva variedad de arroz llamada GR2 y registró las patentes. En la nueva cepa, los científicos de Syngenta reemplazaron el gen del narciso utilizado por Potrykus por un gen de maíz que produce mayor cantidad de pro-vitamina A. Hay que tener en cuenta que esto ocurrió tres años después de que Potrykus dijese que el Arroz Dorado ya estaba desarrollado para su cultivo. Los esfuerzos para aumentar las cantidades de pro-vitamina A continúan, y hay muchas preguntas que todavía no tienen respuesta, que hacen incierto su desarrollo final.GR2

Aunque no se han publicado en los últimos años datos sobre el proyecto del Arroz Dorado, en reiteradas ocasiones se viene diciendo que los retrasos en su comercialización se deben al rechazo de los transgénicos por parte de los consumidores europeos y a las críticas exageradas de las organizaciones ecologistas. Sin embargo, esta afirmación puede hacerse para tratar de desviar la atención de las muchas preguntas que siguen sin responder por parte de los responsables del proyecto,  el Golden Rice Humanitarian Board.

No se han publicado resultados del consumo de este arroz por los animales, por lo que la seguridad toxicológica todavía no ha sido establecida. Esto ha traído consigo una protesta internacional de los científicos contra el ensayo en adultos y niños que están siendo alimentados con un producto no probado adecuadamente. Las pruebas en seres humanos publicadas hasta ahora dicen que el betacaroteno presente en el arroz dorado se convierte en vitamina A. Sin embargo, este dato es algo sospechoso dado que los consumidores de este arroz son personas con deficiencia alimenticia. Las personas que sufren de deficiencia de vitamina A también tienen deficiencia en otros nutrientes, incluidos los que son vitales para la absorción de la vitamina A, tales como la grasa. Tampoco  se han publicado datos sobre riesgos ambientales, incluyendo la posibilidad de los genes modificados genéticamente entren en contacto con otras variedades de arroz cultivadas o silvestres. Y nunca ha sido sometido a un proceso de regulación y aprobación en ninguna parte del mundo[2]

La deficiencia de vitamina A no es algo que se pueda solucionar con la aparición de este tipo de alimentos, sino que es algo mucho más complicado. Las deficiencias en macro-nutrientes son síntoma de pobreza, higiene deficiente, degradación medioambiental y desigualdad social. Además ha supuesto un gran despilfarro de dinero, ya que se han invertido más de 100 millones de dólares, y aún no está a punto para ser cultivado. Muchos piensan que el objetivo del arroz dorado no es solventar el problema de los niños que se quedan ciegos, sino solucionar el problema de relaciones públicas de la industria biotecnológica.

Lo mismo ocurre con el caso de la patata MG mejorada con proteínas, la protata, se vende con la excusa de mejorar el nivel de ingesta de nutrientes de los escolares de la India. Sin embargo, la patata MG contiene un ridículo 2,5 % de proteínas, mientras que las patatas crujientes no MG tienen un 6% y las legumbres contiene una media de un 22% de proteínas[3].

 

Sílvia Bailén Puga


[1]  Giménez Ramírez, Juan Carlos. Arroz dorado: Un transgénico con vitamina A. 12 de septiembre del 2009.

[3] Rees, Andy. Alimentos modificados genéticamente: Una guía breve para las personas confundidas  (p 104 -105)

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3 Respuestas a “Arroz dorado: ¿verdadera oportunidad para terminar con la malnutrición?

  1. Hola Sílvia!
    Tenías razón en que me iba a interesar este post. Es cierto que el tema de la deficiencia alimentaria en vitamina A no es tan fácil de solucionar. Para empezar nuestro cuerpo solo puede sintetizar vitamina A si tiene unos precursores muy determinados que hay que conseguir por dieta: el retinol y el beta caroteno. El retinol es de origen animal, se encuentra en el hígado, el huevo, la carne o la leche y sus derivados. Mientras que el beta caroteno se encuentra básicamente en verduras y hortalizas.
    En lugares del mundo como África o Asia donde la base principal y prácticamente exclusiva de la dieta es el arroz la deficiencia en vitamina A es un problema sanitario muy grave (mayor susceptibilidad a sufrir enfermedades infecciosas, ceguera nocturna, problemas dermatológicos, estomacales…).
    La planta de arroz dorado es capaz de sintetizar beta caroteno pero no retinol. Si bien es cierto que la cantidad de beta caroteno que produce aún es insuficiente (o lo que comentas que yo no sabía que durante el proceso de cocción se elimina gran parte), creo que es una puerta que se ha abierto muy interesante para seguir estudiándola. Con más estudios al respecto es posible que se consiga una planta de arroz capaz de sintetizar la cantidad suficiente de beta caroteno para acabar con el problema de la deficiencia de Vitamina A. Personalmente me parece un campo en el que se debe seguir trabajando. ¿No te parece?
    Lo que quiero decir es que el problema en realidad no está en la planta de arroz dorado, sino en el uso que se hace de ella y en cómo se comercializa. Pero más investigaciones pueden dar con una solución muy beneficiosa para muchas personas. En mi opinión creo que debemos ser cautos con nuestras opiniones, hay cosas muy buenas que pueden proporcionarnos los Organismos genéticamente modificados.

    • Carol estoy totalmente de acuerdo contigo. No estoy para nada en contra de la ingeniería genética. Creo que esta innovación tecnológica nos abre un gran abanico de oportunidades que pueden representar un gran progreso para la sociedad. Por lo tanto, mi crítica no va hacia esta tecnología como tal, sino a como se está regulando y utilizando hoy en día. Mi opinión es que mientras las empresas privada tengan patentados tengan esta tecnología, no podrá haber un benefició para la sociedad en general y menos para la población de los países en vías de desarrollo, porqué el interés de estas empresas es simplemente económico, no social y encima tienen el morro de usar ese discurso como propaganda. A demás, mientras estas grandes corporaciones tengan el monopolio de esta tecnología impiden que el sector público (universidades y centros de investigación) investiguen con el fin de desarrollar todas esas oportunidades beneficiosas que nos puede brindar esta tecnología.

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